
Mi mejor amiga me robó la identidad lentamente
Empezó con el perfume. Me pidió el nombre del mío y a la semana olía igual. Luego fue el corte de pelo. Después, me pidió prestado un vestido para una cita. Un mes después, vi que ella había creado un perfil en una red social usando mi segundo nombre y mis fotos de la infancia que yo guardaba en un álbum físico. Cuando la confronté, ella solo sonrió y dijo: 'Tú ya no lo usabas, ¿no?'. Al entrar a mi casa esa noche, mi llave no funcionaba. Vi a través de la ventana cómo ella cenaba con mis padres, riendo, usando mi pijama favorita. Mis padres la miraban con el mismo amor con que me miraban a mí. Ella no me robó la ropa, se robó el lugar que yo ocupaba en el mundo. Ahora vivo en un hotel, mientras ella duerme en mi cama y yo soy la extraña en mi propia familia.
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