
Mi vecino tiene una habitación llena de maniquíes con mi cara
Don Jorge, el vecino del 4B, es un taxidermista jubilado. Un día, se rompió una tubería en su departamento y el agua empezó a filtrarse al mío. Subí a avisarle, y al ver que la puerta estaba entreabierta, entró. El salón estaba lleno de maniquíes, pero a medida que avanzaba, me di cuenta de que todos tenían mi cara. Diferentes expresiones: uno llorando, uno riendo, uno con una máscara de terror absoluto. Lo peor fue cuando vi que estaban hechos con pelo real que me faltaba del cepillo, y ropa que yo creía haber perdido en la lavandería. Detrás de una cortina, lo vi a él, cosiendo un nuevo maniquí que aún no tenía rostro. Me miró con una aguja en la boca y dijo: 'Solo me falta el molde original, gracias por subir'. Me cerró la puerta por fuera con un cerrojo de hierro.
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