
Descubrí que mi esposo me drogaba cada noche
Empecé a despertar con moretones extraños y un sabor metálico en la boca. Pensé que era anemia. Una noche fingí tomarme el vaso de leche que él siempre me preparaba 'con amor'. Lo vi entrar a la habitación dos horas después con un equipo médico y un hombre con máscara de cerdo. 'Hoy extraeremos el riñón izquierdo', dijo el hombre de la máscara. Mi esposo respondió: 'Hazlo rápido, la próxima semana vendemos el pulmón'. Me di cuenta de que mi matrimonio era una granja de órganos humana. Él me eligió no por mi sonrisa, sino por la compatibilidad de mis tejidos. Logré escapar por la ventana, pero sigo sintiendo el sabor metálico cada vez que bebo leche.
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