
Esa noche alguien intentó entrar a mi habitación
Vivo en un hotel de larga estancia por trabajo. Una noche, escuché el 'bip' de la tarjeta magnética en mi puerta a las 2 AM. Vi la manija bajar lentamente. Grité y la manija subió. Llamé a recepción, pero me dijeron que nadie había subido por el elevador. Revisé el ojo de la cerradura y vi algo que me heló la sangre: no era una persona del otro lado, era un ojo amarillo, reptiliano, que parpadeaba de lado a lado. Empezaron a rascar la madera, no con uñas, sino con algo metálico. 'Solo quiero dormir contigo', susurró una voz que sonaba como mil vidrios rotos. Al día siguiente, la puerta tenía marcas de garras de tres centímetros de profundidad. El hotel insiste en que fue un perro callejero, pero los perros no tienen llaves maestras.
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