
Esa noche, el mar me devolvió algo que no era mío
Vivo en una pequeña ciudad costera. Después de una tormenta masiva, bajé a la playa a ver los destrozos. Entre las algas, había un baúl de metal oxidado. Al abrirlo, encontré un traje de buzo antiguo, de esos de bronce pesado. Dentro del traje, no había un esqueleto, sino una masa de corales que latía rítmicamente. Al tocarlo, escuché los gritos de todas las personas que se han ahogado en esa bahía durante siglos. Una voz profunda, que parecía venir del fondo del océano, me susurró: 'Él tiene hambre de nuevo'. Miré hacia el horizonte y vi una silueta gigante emergiendo del agua, con mil tentáculos de luz. El baúl no contenía un tesoro; contenía el corazón de algo que hemos despertado con nuestra contaminación y desprecio por el mar.
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