
Mi perro empezó a ladrarle a algo que no estaba ahí
Toby es un Golden Retriever muy tranquilo. Pero anoche se quedó paralizado frente al espejo del pasillo, gruñendo como si viera a un intruso. Me acerqué y vi mi reflejo, pero Toby no me miraba a mí. Miraba hacia la esquina del techo que se reflejaba detrás de mi hombro. Al encender la linterna del celular, vi que en el techo había una telaraña gigante hecha de pelo humano. En el centro, una criatura con el rostro de mi madre fallecida me sonreía. 'Toby tiene buenos instintos, Lucía'. La criatura bajó lentamente por la pared, moviéndose como un insecto. Me di cuenta de que ella no había muerto; había mutado en algo que se alimenta de los recuerdos de quienes aún la lloran.
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