
Mi gato me trajo una nota que decía 'ayúdame'
Vivo en una casa de campo aislada. Mi gato, Tom, siempre trae pájaros o ratones. Pero esta mañana, trajo un pedazo de papel arrugado y húmedo. Escrito con lo que parecía ser sangre seca, decía: 'Él no se ha ido, está en el pozo'. Fui al pozo del jardín, que lleva sellado décadas. Al apoyar la oreja, escuché un rasguño rítmico. Pero no venía de abajo. Venía de dentro de mi propia cabeza. Miré a Tom y sus ojos no eran los de un gato, eran humanos. 'Gracias por venir', me dijo el gato con la voz de mi esposo fallecido. Me di cuenta de que mi gato no traía notas, estaba intentando advertirme de que él era el recipiente de un alma que nunca aprendió a decir adiós.
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